La muerte súbita es una muerte repentina o imprevista causada por una parada cardiaca que se produce habitualmente durante la actividad física, de ahí que se hable popularmente de la muerte súbita del deportista.

 

¿Es posible erradicar la patología que provoca la muerte súbita del deportista?

Periódicamente, aparecen, en revistas científicas y en medios de comunicación, noticias relacionadas con este tema que nos muestran importantes descubrimientos que pueden ayudar a detectar el origen de la muerte súbita del deportista.

A pesar de reconocer la importancia que aportan todos los avances que los científicos hagan en esta línea, todavía queda un largo camino por recorrer antes de que sea posible erradicar la patología que provoca la muerte súbita. En el caso de que sea posible algún día.

Tal vez, te preguntes porqué es tan complicado acabar con este mal.

Para comprender en qué punto nos encontramos, vamos a tratar en profundidad este tema, de manera que, tras leer este artículo tengas una visión completa sobre los aspectos fundamentales de esta patología.

En los últimos años, se han producido grandes avances en materia de investigación genética que han aportado importantes descubrimientos que nos ayudan a conocer mejor algunos de los elementos causantes de la muerte súbita del deportista.

Este mismo año, por ejemplo, salía a la luz el resultado de la investigación de un grupo de científicos italianos y sudafricanos que ha detectado un nuevo gen, el CDH2. La mutación de dicho gen es el causante de la miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho (MAVD). Esta enfermedad de origen genético, denominada MAVD, es una de las principales causas de la muerte súbita en deportistas.

Otro grupo de investigación, en este caso español, descubría, hace unos años, otro gen causante de la muerte súbita: el FLNC.

Recientemente, otro grupo de científicos daba un paso más allá al conseguir eliminar en un embrión humano el gen que causa la muerte súbita.

Todos estos avances, a pesar de su importancia, no sirven en sí mismos para erradicar esta enfermedad que provoca la muerte en la mayoría de los casos.

¿Por qué los últimos descubrimientos científicos no sirven para erradicar la muerte súbita?

Os vamos a explicar porqué, pero, primero es vital que entendamos cómo se produce la muerte súbita.

La denominada muerte súbita del deportista se da cuando en determinados genes, como el CDH2 o el FLNC, se produce una mutación que sólo se lleva a cabo en aquellas personas que han heredado una predisposición genética para que ésta se produzca. En ocasiones, que no siempre, dicha mutación provoca la muerte súbita. Es decir, puede producirse la mutación del gen que provoca la muerte súbita sin que por ello tenga que padecer esta fatal enfermedad que provoca la muerte en la mayoría de las ocasiones.

Según nos explica Alfonso Valle, responsable de Cardiología Deportiva en IVRE+, la DAVD (Displasia Arritmogénica del Ventrículo Derecho) o MAVD (miocardiopatía arritmogénica del ventrículo derecho) es “un trastorno hereditario de la estructura miocárdica que afecta principalmente al ventrículo derecho”. Se trata, añade el doctor Valle, “de una patología genética, con herencia típicamente autosómica dominante, encontrando hasta en el 50% de los casos historia familiar.”

El desorden genético produce la sustitución del miocardio, que es el tejido muscular del corazón, del ventrículo derecho por tejido graso y esta transformación provoca arritmias cardíacas o fibrilación ventricular que desembocan en la muerte súbita del deportista.

Como decíamos antes, los avances científicos, a pesar de su importancia, todavía no aportan la solución definitiva para erradicar este mal porque, según nos informa Alfonso Valle, “hay descritas más de 140 mutaciones relacionadas con esta patología”; es decir, existen más de 140 genes en el ser humano cuya mutación puede provocar, en algunos casos, la muerte súbita del deportista. Por tanto, cualquier descubrimiento científico que nos permita averiguar los genes cuya mutación puede causar la muerte súbita es importante, pero, no debemos olvidar que, existe un número elevado de genes cuya alteración puede desencadenar esta enfermedad.

Además, tal y como señala el doctor Valle, “el diagnóstico continúa siendo problemático en cuanto que no hay una técnica diagnóstica específica, y hay múltiples diagnósticos diferenciales que pueden presentar hallazgos y clínica superponibles a la DAVD. Dentro de los criterios llamados mayores se encuentra la identificación de una mutación genética relacionada con la enfermedad.”

Por otra parte, hay que tener en cuenta que se trata de una patología que se desarrolla en muchas ocasiones de modo silencioso hasta que emerge provocando la muerte súbita del deportista. Así nos lo explica el doctor Valle, “la enfermedad suele cursar de manera silente hasta la segunda-cuarta décadas de vida, momento en el cual el debut de la sintomatología es más frecuente.”

Los eventos arrítmicos “varían desde extrasistolia aislada, hasta taquicardia ventricular sostenida o fibrilación ventricular. La disfunción ventricular, sobre todo derecha, aparece en estadios más avanzados de la enfermedad, siendo diagnosticada mediante ecocardiografía Doppler.”

Cómo prevenir la muerte súbita del deportista

Teniendo en cuenta las nefastas consecuencias de esta patología, así como su forma encubierta de desarrollarse hasta que aflora como muerte súbita, es indispensable que cualquier persona que se dedique al deporte, de forma profesional o durante su tiempo de ocio, preste especial atención a los síntomas y a las formas de prevenir la muerte súbita.

Los síntomas más habituales, apunta el doctor Valle, son “palpitaciones o síncope de esfuerzo, si bien puede presentarse en forma de muerte súbita (presente hasta en un 20% de las autopsias de atletas jóvenes fallecidos de manera súbita).”

Un diagnóstico temprano es la clave para prevenir la muerte súbita del deportista, sin embargo, tal y como señalaba Alfonso Valle en párrafos anteriores, el diagnóstico continúa siendo problemático porque no hay una técnica diagnóstica específica.

Es imprescindible realizarse las pruebas oportunas de forma periódica y de la mano, a ser posible, de especialistas en cardiología. El cardiólogo deportivo será, en este caso, el encargado de realizar las pruebas médicas para detectar en el deportista dicha patología.

El doctor Alfonso Valle nos informa, a continuación, de los pasos a seguir para llevar a cabo una correcta prevención de esta patología.

En los casos de muerte súbita recuperada, es decir deportistas que hayan sobrevivido a un ataque por muerte súbita, o de familiares de pacientes fallecidos por esta patología es imprescindible realizar un estudio genético.

Pero, el estudio genético no es suficiente para elaborar un diagnóstico. Aunque los estudios genéticos revelen que un deportista ha desarrollado la mutación genética causante de la muerte súbita, es imprescindible realizar las pruebas cardiológicas oportunas para comprobar si esa mutación tiene alguna expresividad clínica. Es decir, como decíamos al principio del post, no todas las personas que sufren la alteración de dichos genes van a tener un desarrollo clínico de la enfermedad.

Además, en los casos de alteración genética sin expresividad clínica será necesario realizar un seguimiento clínico habitual de forma periódica. Cuando sí que se produce una expresividad clínica de esta patología y se confirma el diagnóstico, habrá que excluir al deportista de actividades a nivel competitivo y valorar opciones terapeúticas, como el implante de un desfibrilador automático.

Aunque el deportista no haya padecido ni el mismo ni sus familiares la muerte súbita es esencial realizar determinadas pruebas cardiológicas que nos permitan constatar que está a salvo de dicha patología.

Pruebas médicas para prevenir la muerte súbita del deportista

El caso del jugador del Sevilla FC Antonio Puerta, que falleció por muerte súbita durante un encuentro futbolístico, puso de nuevo sobre la mesa el debate sobre cuáles son las pruebas médicas que deben realizarse para evitar la muerte súbita, así como para realizar cualquier deporte.

muerte súbita del deportista

Según Alfonso Valle, responsable de Cardiología Deportiva de IVRE+,  las recomendaciones y pruebas médicas a las que debe someterse cualquier deportista para prevenir la muerte súbita son:

  • Llevar una vida cardiosaludable con ejercicio diario.
  • Control de los factores de riesgo cardiovascular.
  • Electrocardiograma de 12 derivaciones en reposo.
  • Ecocardiografía Doppler.
  • Prueba de Esfuerzo.

Los deportistas que sufran mareos o taquicardias deberán someterse a dichas pruebas y, en el caso de que exista sospecha o certeza de patología, el estudio genético nos ayudará a completar el cuadro diagnóstico.

Además de las pruebas habituales, en IVRE+ ofrecemos a nuestros deportistas y pacientes los avances que proporcionan las últimas tecnologías para velar de forma exhaustiva por su salud cardiovascular.

Bueno, con toda esta información, nos ha quedado claro que, a día de hoy, la única forma de prevenir la muerte súbita es seguir las recomendaciones y realizar periódicamente la pruebas médicas que determine un cardiólogo deportivo.